Por Daniel Giacaman Zaror / Fotos: Christian Iglesias Parra.
Pese a una partida falsa y más de media hora de espera, el
grupo consiguió una gran afinidad con el público desde su aparición en el
escenario, brindando un potente show musical apoyado por un juego de luces de
primer nivel que le dio aún más realce al espectáculo.
La cancha del recinto de San Diego parecía tener una cama
elástica con la mayoría de los asistentes saltando como niños en muchos pasajes
del concierto, aunque también hubo espacio para desenfreno y el mosh, sobre
todo en las canciones interpretadas por el baterista Randall Ebright, como “Blame
Me” y “Dance Dense Denso”.

